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Día Mundial del Farmacéutico

La profesión de farmacéutico, antaño conocido también como boticario, es una de las que más han variado durante el siglo XX, hasta el punto de que el pleno siglo XXI las antiguas farmacias han tenido que remodelar sus establecimientos para ofrecer otros productos de los que se encargan ahora, mientras que las preparaciones de fórmulas magistrales son cada vez menos frecuentes.

¿En qué consiste el Día Mundial del Farmacéutico?

El Día Mundial del Farmacéutico se celebra el 25 de septiembre y es una iniciativa que nació en el seno de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP). Cada año se organiza con un lema relacionado con las funciones o responsabilidades de estos profesionales en la actualidad

La función de este día es divulgativa por un lado, buscando acercar las funciones del farmacéutico actual a los pacientes o clientes, y también reivindicativa frente a administraciones y otros profesionales de la salud.

¿Qué funciones desempeña un farmacéutico?

Las funciones que corresponden a un farmacéutico son las mismas si trabaja en una farmacia física o lo hace en una farmacia online, aunque en una farmacia online, por cuestiones legislativas, no se pueden dispensar ni medicamentos que requieran receta ni algunos de venta autorizada sin la misma. También existe el modelo de farmacia mixta, con presencia física y servicio online, incluso agregadores que buscan los productos en varias farmacias y los envían a domicilio.

En todos los casos anteriores, las funciones del farmacéutico son mucho más extensas si hay un local físico de venta, porque entonces se necesita asegurar la correcta conservación de los productos almacenados, de manera que no pierdan propiedades, y llevar a cabo el seguimiento exigido en las medicaciones que exigen receta médica. También se ocupa de la farmacovigilancia.

La farmacovigilancia vela por la seguridad del paciente y consiste en que siempre que se produzca un efecto adverso no recogido en el prospecto de una medicación, la persona afectada debe comunicarlo al médico que extendió la receta o a su farmacéutico, para que ellos comuniquen los datos al Sistema Español de Farmacovigilancia o al Laboratorio Farmacéutico comercializador del medicamento. Esto se aplica también si el farmacéutico sospechara que una partida de un medicamento pudiera presentar algún problema, en cuyo caso se procede del mismo modo. Ante la duda, se retiran lotes enteros de un medicamento del mercado.

Por último, también es misión del farmacéutico estar atento ante el abuso de ciertas sustancias por parte de sus clientes y advertirle de mezclas medicamentosas incompatibles o de dosis que sobrepasan los niveles seguros desde el punto de vista toxicológico. Dicho de otro modo, para algunas tareas como son el seguimiento de que sus clientes hacen un uso adecuado de los medicamentos que adquieren (hasta donde sea capaz de averiguar en su trabajo) o para recomendar volver a consultar al médico ante el temor de que el paciente haya entendido mal las pautas de uso, el trabajo del farmacéutico complementa al del médico, pudiendo llegar a recomendar ciertos medicamentos que se dispensan sin receta.

Veamos un ejemplo: mujer de mediana edad se encuentra con astenia y busca un complejo vitamínico o un adaptógeno. El farmacéutico le preguntará si ha consultado con un médico ante la sospecha de que pueda ser algo más que una astenia primaveral y, una vez descartadas enfermedades tras la visita al médico, le puede asesorar sobre cuáles son los productos más adecuados de acuerdo a su edad y requerimientos de entre la multitud de complejos vitamínicos que existen en una farmacia.

En toda farmacia se exige la presencia de al menos un licenciado, cuyo trabajo puede ser apoyado por auxiliares con una formación específica pero no tan extensa como la licenciatura. Las funciones y responsabilidades de estos auxiliares de farmacia son menores, así como su responsabilidad en caso de mala praxis, aunque no se debe despreciar su labor, pues en lo referente al manejo y almacenamiento de medicamentos es similar.

Por último, todavía existen farmacias que preparan fórmulas magistrales por encargo. En estos casos, es el farmacéutico quien debe realizar esas fórmulas, nunca un auxiliar, ni siquiera aunque sea para un preparado de uso tópico.

Cada 25 de septiembre muchos vamos a acordarnos de nuestros farmacéuticos de toda la vida y de los de las farmacias online, de las veces en que nos han evitado acudir al médico por alguna cosa de poca importancia como una quemadura solar o un resfriado sin complicaciones. Pero también vamos a recordar cómo exponen sus vidas en tiempos de pandemia para lograr que la gente tenga acceso tanto a los medicamentos como a otros productos que ahora se venden en farmacia, relacionados muchas veces con el cuidado de las pieles con algún problema y con la higiene de niños, adultos y personas mayores.

 

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