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Día mundial de la disfagia: ¿Cómo detectarla?

En el día mundial de la disfagia se quiere dar visibilidad a este trastorno de la alimentación y deglución que suele venir derivado de problemas físicos o neuronales en los mecanismos faríngeos, orales, laríngeos o esofágicos tanto de adultos como de niños.

¿Qué es la disfagia?

La disfagia es una dificultad que se presenta a la hora de tragar los alimentos, ya sean líquidos o sólidos. Este inconveniente se produce cuando la deglución no funciona bien y puede llevar a que el paciente deje de comer, lo cual puede llegar a derivar en problemas más graves como la desnutrición. Es por ello que detectar a tiempo la disfagia resulta crucial para comenzar su tratamiento lo antes posible y ponerle una solución sin que llegue a más. En primer lugar, al detectarla, hay que distinguir entre los dos tipos de disfagia que existen:

  • Disfagia esofágica: consiste en una dificultad durante la deglución, desde que se traga la comida hasta que llega al esófago (el conducto que va de la garganta al estómago cuya función es llevar la comida). Los pacientes que sufren este tipo de problema lo definen como una desagradable sensación de que los alimentos quedan pegados en la garganta o en el pecho a la hora de tragar.
  • Disfagia orofaríngea: en este caso su origen tiene lugar en la zona de la faringe y consiste en una dificultad para tragar los alimentos, ya sean líquidos o sólidos, no consiguiendo hacerlos llegar al esófago. Esto ocurre cuando el bolo alimenticio (entre la comida y la saliva) no se hace correctamente y se impide su paso de la boca hasta el esófago de forma normal.

Síntomas de la disfagia

  • Dificultar al tragar la comida
  • Molestias al comer en garganta o pecho
  • Dolor al tragar ya sea líquido o sólido
  • Obstrucción al tragar que puede llevar a tos
  • Acidez
  • Babeo
  • Voz ronca
  • Deshidratación, desnutrición y pérdida de peso

Causas de la disfagia

Puede deberse a problemas estructurales en el cuerpo, es decir, que alguna parte del tracto digestivo esté más estrechada de lo normal y dificulte que la comida siga su proceso natural. También hay otras causas de la disfagia como los problemas derivados de enfermedades. Al llegar a la edad anciana, el 40% de personas mayores ingresadas en geriátricos presentan disfagia orofaríngea según un estudio. Estas personas muestran un cambio en el proceso de deglución; la ralentización en el proceso de salivación, el uso de dentaduras postizas mal puestas y una lenta coordinación se encuentran entre los aspectos que favorecen este diagnóstico. Asimismo, accidentes cerebrovasculares o enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer y parkinson, así como el cáncer de cabeza o cuello pueden favorecer la aparición de problemas de disfagia.

¿Cómo tratar la disfagia?

La disfagía sí se puede tratar y sí se puede curar. En primer lugar hay que diagnosticarla lo antes posible, acudiendo a un especialista para que valore este tipo de trastorno y pueda indicar al paciente el tratamiento adecuado. No obstante, hay que tener en cuenta si el trastorno proviene de una enfermedad o de otras de las causas mencionadas con anterioridad.

Una vez hechas las pruebas pertinentes, los logopedas pueden trabajar para la mejora de la ingesta oral modificando la dieta, la posición y la estrategia de deglución para que esta sea más segura. En términos generales, cuando una persona tiene dificultades para tragar se recomiendan las siguientes pautas:

  • Mantener a la hora de comer una posición sentada y en 90º, con la cabeza ligeramente hacia adelante.
  • Tragar varias veces.
  • Machacar los alimentos para ablandar la dieta o partir la comida en trozos pequeños.
  • Evitar el consumo de líquidos, ya que pueden pasar al tracto respiratorio, o mezclarlos con polvo espesante o gelificante de ser necesario.
  • No hablar con la boca llena.
  • Masticar lentamente.

¿Cómo se diagnostica la disfagia?

Las pruebas que se realizan para el diagnóstico de la disfagia suelen realizarse mediante un estudio esofágico con radiografías, en ellas se puede estudiar si existen alteraciones en la parte alta del tracto digestivo. También es habitual la realización de una laringoscopia y esofagoscopia, las cuales son llevadas a cabo por un otorrinolaringólogo. Asimismo, pueden ser útiles pruebas neurológicas específicas para este tipo de diagnóstico, ya que el tratamiento para la disfagia siempre depende de la enfermedad o problema que lo cause.

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